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Voleibol: Una nueva vida siempre en el pabellón

05/01/2018

Olena Zalyubovska, internacional con la URSS y España, ejerce como técnico del Campus Universitario ceutí. Ideal

La antigua jugadora y entrenadora del CDU de Granada busca «la estabilidad» que le faltó en el voleibol, al que dedicó 38 años de su vida.

Después de «haber dedicado treinta y ocho años de mi vida» al voleibol, la disciplina que primero la consagró como central de envergadura y más tarde como entrenadora vanguardista, la ucraniana Olena Zalyubovska (01/08/1965) se consuela porque el punto y aparte profesional que tuvo que realizar «por necesidad», para «ganar en estabilidad» y asegurarse un porvenir fiable, también tiene lugar «en un pabellón». En una instalación de «reciente creación» a la que accedió por oposición y a la que se vio abocada «por las pobres condiciones que se ofrecen hoy día a las deportistas». Y es que desde el mes de septiembre de 2016, la que fuese jugadora internacional con las selecciones de la extinta Unión Soviética (en 1988) y de España (de 1997 a 2004), ejerce como técnico del nuevo complejo del Campus Universitario de Ceuta. Y justo así es como mantiene su vinculación con la Universidad de Granada, el centro docente regulador del 'satélite' norteafricano pero también la institución en la que se convirtió en una icónica referencia por su doble desempeño: como especialista en el bloqueo y como estratega.

Para explicar el origen de la nueva realidad a la que se enfrenta la de Lugansk hay que remitirse a la etapa en que quedó en suspenso su ciclo como entrenadora con titulación de nivel dos. Aquel que inició y paralizó en el propio 'Uni' (a las chicas las dirigió los cursos 2006/07 y 2007/08 y a los varones, en el 2010/11 y el 2012/13). Ese mismo que le llevó también a estar al frente de las féminas del CV Toledo (2008), del CV Sanse (2009), del CV Algar (2009/10), del GH Ecay Leadernet Pamplona (2011/12) o a ser incluso asistente del todopoderoso CV Murcia 2005 (2010) y coordinadora de las categorías inferiores de la selección española (2005-2009). Recuerda que «el cambio no vino por falta de trabajo», pues «me seguían llegando ofertas», sino porque «con la crisis los equipos empezaron a tener dificultades para pagar». Y claro, así se decidió a dejar de ser «la única mujer que se dedicaba profesionalmente a entrenar en España» para pasar a «ponerme a estudiar». Tenía claro que la faceta de transmitir conocimientos «era la que más me gustaba» de todas cuantas conoció en el voleibol pero no le cuadraba que «tras tantas horas trabajadas» tuviera «muy pocas cotizadas».

De ahí precisamente una de las razones por la que ahora se encuentre «muy contenta». En el nuevo pabellón ceutí realiza «un trabajo que me gusta» atendiendo al público o con el mantenimiento. Y así no le cuesta repasar que fue especialmente edificante su etapa al frente de los chicos del Universidad.

«La experiencia fue muy interesante. La más gratificante de mi época deportiva, pese a que entonces no había ya mucho dinero en el CDU. O pese a desarrollarse respectivamente en la Liga FEV y la Primera Nacional (equivalentes a Segunda y Tercera) y a que yo con chicas ya había entrenado en Superliga», dice Olena en relación a aquel periodo culminado con una fase de ascenso. Y en el que tuvo en el vestuario una «mezcla pintoresca de veteranos y jóvenes que estaban muy motivados y seguían una filosofía muy bonita, pues a la vez que entrenaban se formaban».

Juegos Olímpicos de Seúl

Claro que aquella era una cultura que Zalyubovska ya conocía de su etapa como jugadora. Aquella misma que arrancó como integrante del Iskra Lugansk (1980-1992) y le hizo presentarse en España con una espina clavada. «Pude haber ido a los Juegos de Seúl con la selección soviética, que entonces conformó el mejor equipo de todos los tiempos y se acabó llevando el oro. Pero un mes antes decidí no ir porque no tenía con quien dejar a mi hija. Y ya no me volvieron a convocar», repasa esta que afrontaría el primero de sus dos ciclos en el Universidad tras haber hecho previa escalada en el CV Telyco Alcorcón (1992-1995) y el CV Ávila (1995-1998) en el que conocería al que fue su entrenador en Granada: el gijonés José Miguel Pérez.

«Aquella época -desarrollada en las campañas 1998/99 y 1999/00- fue parte de la etapa dorada del 'Uni'. La institución apoyaba mucho y teníamos un equipazo en el que destacaban Mari Ángeles Maturana, Inmaculada González 'Tico' o Mari Carmen Castillo», comenta quien con la formación académica alcanzaría un par de terceras plazas en la Superliga y disputaría sin suerte dos finales de la Copa de la Reina. «La pena -recuerda- es que no pudimos poner la guinda al pastel. Por jugar también competiciones europeas -la European Cup e incluso la Final Four de la Recopa- la carga de partidos fue tan importante que al final nos desinflamos», admite quien regresaría al 'Uni' tras volver al CV Ávila (2001/02) y desfilar por el Aguere Tenerife (2002/03).

A las órdenes del pacense David Valadés y la granadina Elena Hernández formó parte de las plantillas que también en la Superliga obtuvieron sendas séptimas plazas en las campañas 2003/04 y 2004/05 -el de «mi retirada»-. Y así fomentó la pasión por el «club que me lo dio todo». Por ese del que sigue dependiendo y en el que aspira a lograr «plaza fija» ahora que «sigo estudiando y preparando oposiciones». Justamente ahora que cumple «veinte años con la nacionalidad española» y que sigue llevando un pabellón a cuestas.

El «horror» ante el crimen cometido con Ingrid Visser

A lo largo de su excepcional trayectoria, Olena Zalyubovska vivió momentos muy felices. Como jugadora fue campeona de la Superliga de Ucrania con Iskra (1992) y de la Copa de la Reina española con Alcorcón (1993 y 1994) Y Caja Ávila (1995), aparte de lograr un ascenso a Superliga con Aguere (2003). Pero es que aparte, en su faceta de entrenadora ascendió también a la élite con Ecay Leadernet (2013) y repitió como campeona de la Copa de la Reina (2010) con Murcia 2005, que es donde conoció al protagonista de uno de sus peores recuerdos, de un hecho del que tendría conocimiento en Granada. Por una deuda que no podía satisfacer, el gerente del cuadro murciano Juan Cuenca encargó en mayo de 2013 el asesinato del marido de la jugadora holandesa Ingrid Visser, finalmente también descuartizada, y aquello a Olena le causó un «enorme horror». Una sensación de «consternación» que tampoco conocería en su etapa como jugadora de voley playa, en la que fue campeona de España en cuatro oportunidades (1997, 1998, 1999 y 2003).

http://www.ideal.es/deportes/mas-deportes/nueva-vida-siempre-20171229232621-ntvo.html