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Voleibol: Las milagrosas manos de ‘Tico’

28/12/2017

La icono del 'Uni' e internacional en 186 ocasiones ejerce ahora de fisioterapeuta. Ideal

La excolocadora granadina reside en Ciudadela, donde presume de haber sido diploma olímpico y de haber ejercido como concejal del Ayuntamiento.

La excolocadora granadina Inmaculada González Casado (26/12/1970) sigue sacando ‘partido’ a sus milagrosas manos seis años después de haber dado por concluida la excepcional carrera deportiva que protagonizó y le convirtió en todo un referente del CD Universidad y de la selección española absoluta, a la que llegó a representar en 186 partidos. En distancias también cortas, continúa explotando los principales órganos para la manipulación una vez dejadas atrás veinticuatro temporadas al más alto nivel de competición en las que rentabilizó con numerosos títulos la que «más que una jugadora con talento, fuera constante y muy trabajadora».

Esta a quien se dio en conocer con el apelativo de ‘Tico’ por la similitud de su deje con el del roedor de la serie Willy Fog ejerce desde 2015 como fisioterapeuta en una clínica de Ciudadela: el municipio menorquín en el que actuó por última vez (de 2006 a 2011) y acabó estableciendo su residencia. Así, «hago lo que siempre he postergado, porque cuando era deportista me tenía que preocupar de entrenar y jugar». Y así puede pasar página también a una intercalada etapa «de locos» en la que curiosamente se prodigó en el mundo de la política. Y todo, precisamente, al calor del prestigio ganado en los pabellones.

Desde el centro de recuperación ‘Salut y Moviment’ en el que rentabiliza la carrera académica que concluyó en 1994, ‘Tico’ se siente «muy útil y realizada». Atiende a particulares en la consulta, o incluso a domicilio, mientras tuvo tiempo incluso de seguir vinculada a la competición. Recuerda que «la pasada temporada fui también la fisioterapeuta del Mercadal» –un club de fútbol menorquín de tercera categoría– y que de esta manera pudo ratificar que «todos los vestuarios son iguales».

Eso sí, quien pasara gran parte de su infancia en Almería lamenta que «no haya podido explayarme más» en la actividad terapéutica que le ocupa en la actualidad porque es que aparte le resulta «mucho más gratificante que la política». Que es la ciencia de gobierno en la que acabó viviendo «una experiencia muy fuerte» tras producirse su retirada.

Sucedió que «el Partido Popular de Ciudadela me ofreció meterme en su lista» de cara a las elecciones municipales que tuvieron lugar tras esa campaña 2010/11 en la que como broche de oro a su trayectoria conquistó el título de la Superliga española con el Valeriano Allés Menorca. Y que a pesar de que «yo ya estaba montando mi consulta porque tenía idea de iniciarme en aquello a lo que siempre me quise dedicar», lo cierto es que al final «acabaron fichándome» en condición de «independiente». Que es lo que acabó motivando que después de que José María de Sintas se acabara proclamando alcalde, ‘Tico’ se viera en un despacho como concejal y al frente de «cinco áreas de gestión: personal, régimen interior, deportes, promoción económica y laboral y juventud».

Sin duda, una «labor apasionante» repleta de «pequeños frentes abiertos» pero que finalmente limitó a una única legislatura, pues en la siguiente ya dio el paso atrás. Pese a gozar de una gran imagen pública ante la ciudadanía «no quería posponer más» su paso al ámbito sanitario. Así que atrás quedaron los focos que también le persiguieron en su excepcional desarrollo como jugadora. En esa etapa precisamente en la que «el ‘Uni’ fue el club más importante en el que milité».

Recuerda que tras haber desfilado por el Tormo Barberá Xátiva (1987-1989), la Concentración Permanente de la Selección (1989-1992), el Alcorcón (1992/93) y el Hormigones Vigo (1993/94), el técnico Aurelio Ureña «me llamó para que formara parte del CDU». «Me alegré mucho de ello porque me halagó que una persona como él me tuviera en cuenta para un proyecto tan chulo como aquel». Por entonces ‘Tico’ ya presumía de haber representado a España en un Campeonato del Mundo B (1990, Cádiz), en una Copa del Mundo (1991, Tokio), en unos Juegos del Mediterráneo (1991, Atenas) y en una Universiada (1991, Reino Unido).

Pero sobre todo, de haber obtenido diploma en los Juegos Olímpicos de Barcelona por la octava plaza que logró con el combinado que dirigió Jaime Fernández Barros. Y el hecho de que «pronto me sintiera muy bien integrada», y de que «cada vez fuéramos a más», le hizo permanecer en la entidad granadina durante ocho temporadas (de la 1994/95 a la 2001/02).

«Mi fichaje coincidió con el típico momento en el que una jugadora puede dar su máximo nivel. Y tuve la fortuna de que aquella época fuera dorada para el club y para mi trayectoria personal. Fue un momento en el que el voleibol comenzó a tener muchísima repercusión a nivel nacional. La Superliga era una de las mejores competiciones de Europa. El ‘Uni’ fue progresando año tras año. Todo era subir», sintetiza quien así ampliaría su palmarés con dos subcampeonatos de la máxima categoría española en las campañas 1997/98 y 2000/01 que vino a unir a los que ya había obtenido en la 1987/88 y la 1988/89.

Marichal Tenerife

«Competir contra Marichal Tenerife (diez veces campeón del principal campeonato doméstico) era todo un reto. Y que un equipo como el nuestro le estuviera discutiendo la hegemonía e incluso a punto estuviera de arrebatarle algún título fue muy meritorio. Cuando mirabas la plantilla de uno y otro conjunto existía una gran diferencia», se sigue acordando esta que de entre todas las compañeras que tuvo destaca a dos.

«Hubo jugadoras claves para la evolución del CDU. Una de ellas era la granadina Mari Ángeles Maturana, que tuvo un rendimiento sensacional. Pasaba desapercibida, pero era la mejor cada semana. Y luego destacaría a la canadiense Wanda Guenette, que era bastante mayor que nosotras pero físicamente, un portento. Aportó mucha ideología», dice quien también sería entrenada en Granada por José Miguel Pérez y David Valadés. Esta misma que terminaría marchándose al Kieldrecht belga(2002/03) en un «momento en el que ya se percibía la decadencia del ‘Uni’».

Un declive que, sin embargo, no empaña sus recuerdos en este presente en el que también puede pregonar que llegara a militar en el CV Almería (2005/06). Justo ahora que vuelve a sacar provecho de unas manos que fueron consideradas prodigiosas para distribuir el juego con precisión. En la actualidad, ‘Tico’ se encuentra «feliz» mientras sus dedos diagnostican y tratan multitud de lesiones. Y seguro que así les encuentra tanta utilidad como en aquella etapa de gloria en la que «cumplí con creces todas mis expectativas» y se ganó ser considerada toda una grande –en concreto, de 182 centímetros– del voleibol nacional.

Añoranza por Toño Santos, Lorena Ojeda y Carmen Lozano

De su paso por el ‘Uni’, ‘Tico’ rescata también «el haber disputado el Campeonato de Europa de Campeones de Copa (1999/00) y la Liga de Campeones (2000/01)». O incluso, el «haber obtenido cuatro subcampeonatos (1997, 1998, 1999 y 2000) de la Copa de la Reina», torneo que ya había ganado en 1993. Ahora bien, al mirar atrás esta que se encuentra «casada y con dos hijos» echa en falta a «tres personas muy especiales» con quien coincidió en Granada. Se trata de Toño Santos –«aquel gran técnico que en su etapa de seleccionador me hizo debutar con España»– y de las que fueron sus compañeras Lorena Ojeda y Carmen Lozano, también fallecidas. «Fueron mis grandes amigas y todavía pienso que están ahí».

http://www.ideal.es/deportes/provincial-granada/milagrosas-manos-tico-20171222000058-ntvo.html